articulos |Publicado el 23-02-2021

La historia de Emily: la vaca que movilizó a una comunidad

Conoce la historia de Emily, una vaca que escapó de manera insólita de un matadero en Hopkinton, USA, y conmovió a toda una comunidad que se unió para salvar su vida y su libertad.

El 14 de noviembre de 1995, una vaca saltó el cerco de casi dos metros de alto de un matadero en Hopkinton, Estados Unidos, para escapar de una muerte segura. La vaca tenía 3 años y pesaba unos 700 kilos, por lo que su improvisado salto alto resulta una proeza notable. 

Luego de este insólito escape, la vaca pasó 40 días escondiéndose en los alrededores rurales, escapando de los funcionarios del matadero que no quisieron darse por vecinos hasta encontrarla. En una época en que hay nieve e incluso temperaturas bajo cero en la zona, este escapismo resulta también notable. Pero hay un detalle: durante estos días, los miembros de la comunidad de Hopkinton que avistaron a la vaca y se enteraron de la noticia y búsqueda por parte del matadero, se convirtieron en cómplices del escape, despistando con señales falsas, alimentando y acogiendo a la vaca.

Hasta ahora, la vaca es solo una vaca de matadero, como muchas en miles de países del mundo que crían animales para alimentarse. La vaca que conmovió a una comunidad con sus proezas escapistas y ganas de vivir y ser libre, se llama Emily. 

Finalmente, Lewis y Megan Randa, una pareja que había fundado un centro para la espiritualidad y la vida no violenta en las cercanías de Hopkinton llamado Peace Abbey, se enteró de la situación y decidió adoptar a Emily ofreciéndole al dueño del matadero comprarla para convertirse en sus dueños legales. Después de lo que había sucedido, el dueño del matadero se había conmovido tanto con la historia de Emily, que accedió a venderla por sólo 1 dólar. El valor original era de entre 500 y 600 dólares.

Para ese entonces, los derechos de la historia de Emily ya habían sido adquiridos por una productora cinematográfica llamada Ellen Little, por una cantidad suficiente que permitiera la manutención de Emily de por vida. Luego de que el dueño del matadero accediera vender a Emily por 1 dólar, la productora donó 10.000 dólares para la construcción de un establo nuevo y de un centro educativo en Peace Abbey para fomentar la vinculación de las personas y los animales, y promover los derechos de los animales a una vida libre y sin maltrato ni violencia.

Encontré esta historia en el libro “Por qué amamos a los perros, nos comemos los cerdos y nos vestimos con las vacas" de Melanie Joy, una de las grandes activistas recientes del veganismo y fundadora de la ONG “Más allá del carnismo”. Esta organización se dedica a crear conciencia sobre lo que Melanie ha denominado carnismo o “el sistema de creencias invisible que condiciona a las personas a comer ciertos animales, esencialmente lo opuesto al veganismo” luego de años de estudio e investigación en la Universidad de Harvard acerca de la forma en que se define nuestra percepción y relación con los animales.

Leer la historia de Emily me emocionó profundamente. No solo porque da cuenta de las profundas ganas de vivir de manera libre y feliz que tienen las vacas y también el resto de los animales, sino porque es un excelente ejemplo de cómo el comportamiento de las personas cambia radicalmente cuando son capaces de vincularse de manera sana y libre con un animal. Es posible relacionarnos de manera más sana y pacífica con los animales, solo necesitamos el gatillador correcto.

Los habitantes de Hopkinton probablemente incluían carne en su dieta varias veces a la semana, pero el contacto con Emily en otro contexto, el contacto con su ser cariñoso, humilde, pacífico y agradecido de la ayuda recibida, los transformó, cambió su percepción de ella y ojalá también de las vacas en general por lo menos durante un tiempo.

Quienes vivimos en ciudades, vivimos vidas que se desvinculan tan violentamente de los ciclos productivos de la naturaleza, de los otros miembros del ecosistema del que inevitablemente somos parte, de las cualidades detrás de estas otras especies y su forma de aportar al mundo, que no tenemos de dónde sacar la inspiración para cambiar nuestros hábitos. ¿Dónde nos vinculamos con la naturaleza y con los animales? ¿Dónde acariciamos cerditos, jugamos con vacas, alimentamos gallinas? ¿Dónde los conocemos, entendemos, valoramos?

Así como en Peace Abbey Emily inspiró la construcción de un centro educativo que dio paso a un refugio de animales rescatados de la industria alimenticia, en Chile también podemos encontrar recintos de este tipo donde vincularnos con animalitos de otra forma. Por ejemplo está el Santuario Igualdad, ubicado en la localidad de El Monte, donde se rescatan, acogen y protegen a animales sobrevivientes a la industria de la carne, leche y huevos.

Aquí tendrás la oportunidad de amadrinar a Susie, Matías o Benito, algunos de los animales rescatados de la industria alimenticia y rehabilitados en el santuario. Los padrinos y madrinas también tienen la oportunidad de visitar periódicamente el santuario (aunque no estoy segura de cómo han funcionado las visitas en tiempos de crisis sanitaria) y compartir con los animales ayudando en las tareas de cuidado y mantención de las instalaciones.

También existe el Santuario Clafira, ubicado cerca de Limache, Valparaíso, que nace en el año 2012 con fines similares al Santuario Igualdad, inspirado por la necesidad de un hogar de muchos animales damnificados por los incendios sucedidos en los cerros del puerto ese año. Acá también podrás amadrinar/apadrinar a alguno de los 150 animales, de 15 especies diferentes que viven habitan este lugar libre de explotación y violencia.

 

Además, existen otros lugares donde vincularse con animalitos, que también pueden ser excelentes lugares para la educación ambiental y para entender que los animales tienen carácter, hábitos, emociones, deseos, son seres sociales y tienen formas de organizarse y vincularse son los miembros de su especie y de otras especies que seguro nos sorprenderán por lo “humanos” que parecen. 

Dos buenas alternativas en la zona central de Chile son el Centro de Primates de Peñaflor, fundado en 1996 para combatir el comercio y tráfico de primates en Chile, y  la Granja Educativa de Lonquén, ubicada solo a 45 minutos de Santiago, especial para niños que pueden acercarse a animales de granja, alimentarlos, y también cuenta con una laguna, zona de picnic, piscina, una tirolesa para niños, una ruka mapuche y un vivero. 

Emily murió a los 10 años, 7 años después de escapar del matadero e inspirar a toda una comunidad y a miles de personas en el mundo, de un cáncer de útero. Su muerte inspiró miles de testimonios y condolencias, junto con la construcción de una estatua en tamaño natural sobre su tumba en Peace Abbey. La estatua, que lleva la inscripción “Emily, la vaca sagrada” es un memorial para los miles y miles de animales que viven vidas llenas de violencia y maltrato, y aunque no tengan la iniciativa y capacidad insólita de saltar cercos de casi dos metros, luchan diariamente por su libertad y su felicidad.

Creo que cada persona puede encontrar a su Emily, a su vínculo conmovedor con el reino animal, a quien le inspire a cuestionarse su relación con la industria alimenticia, la industria de la moda o cualquiera de las otras industrias que se sostienen en la violencia y el maltrato. No tenemos que ser todos veganos, no tenemos que acoger vacas en nuestro patio, no tenemos que ser todos madrinas o padrinos de animales en santuarios. En este momento, basta con pensar, ver más allá y conectarnos con la bondad interna y con nuestro propio deseo de libertad y bienestar, porque el de un animal no es mucho más distinto. El resto vendrá con el tiempo.

Para explorar más sobre Melanie Joy, su investigación y el trabajo de su organización “Más allá del carnismo”, te invito a ver la siguiente charla de Melanie en TEDxMünchen.

Para explorar más ideas sobre veganismo y vinculación entre personas y animales, te invito a ver la siguiente charla de Moby en TEDxVeniceBeach.

¡Felices reflexiones y nuevas formas de vincularnos con los animalitos! Nos leemos luego :)