articulos |Publicado el 24-02-2026

La belleza consciente ya no es una tendencia: hoy es una exigencia del mercado

La conversación en belleza está cambiando: ya no se trata solo de lo que contienen los productos, sino de cómo se producen, se comunican y se respaldan sus compromisos éticos.

Durante años, el concepto de Clean Beauty fue presentado como una tendencia aspiracional dentro de la industria cosmética, donde gran parte de la conversación en torno a la cosmética se centró en fórmulas “naturales” o en la ausencia de ciertos ingredientes. Sin embargo, hoy ese enfoque resulta insuficiente. Las personas consumidoras están elevando sus expectativas y exigiendo algo más profundo: información clara, prácticas responsables y compromisos éticos verificables.

Consumidores más informados, decisiones más exigentes

Según un análisis publicado por McKinsey & Company junto con NielsenIQ, los productos con declaraciones ambientales o sociales —incluyendo bienestar animal y sostenibilidad— crecieron sistemáticamente más que los que no las tenían entre 2017 y 2022, lo que indica que los consumidores realmente respaldan sus preferencias éticas con su comportamiento de compra (McKinsey & Company y NielsenIQ, 2023).

Además, el informe Global State of Health & Wellness 2025 de NielsenIQ muestra que más del 80 % de los consumidores en el mundo exige etiquetas claras y transparentes, y un 70 % considera importante que los productos sean éticos o ecológicos. Finalmente, el Consumer Sustainability Report de Deloitte detalla que los consumidores están dispuestos a pagar más por productos sostenibles que generen confianza y valor a largo plazo.

Este cambio responde a una mayor conciencia sobre el impacto que tienen los productos que usamos a diario —especialmente en categorías como cosmética, higiene personal y cuidado del hogar— tanto en nuestra salud como en el entorno y en otros seres vivos. En este nuevo contexto, ya no basta con hablar de ingredientes “naturales” o fórmulas “limpias” sin evidencia que los respalde.

Certificaciones: de atributo opcional a factor decisivo

Hoy, las personas consumidoras valoran especialmente:

- Transparencia en la información

- Trazabilidad en los procesos

- Pruebas de seguridad verificables

- Compromiso ético real

- Certificaciones confiables e independientes

En este escenario, los sellos de certificación cumplen un rol clave. un rol clave. Más que un elemento visual en el envase, funcionan como una herramienta de orientación y confianza, permitiendo tomar decisiones de compra más informadas y conscientes.

En particular, la certificación cruelty free se posiciona como un factor decisivo. En un mercado saturado de mensajes, contar con un respaldo independiente que garantice que un producto no fue probado en animales se vuelve un diferenciador relevante y creíble.

Para la industria cosmética, este escenario representa una oportunidad estratégica. Las marcas que apuestan por la transparencia, la coherencia y estándares verificables no solo fortalecen su reputación, sino que también construyen relaciones de confianza a largo plazo con sus comunidades, aumentando su competitividad en un mercado cada vez más exigente.

Hoy, la conversación en belleza ya no gira únicamente en torno a lo “natural”, sino a la forma en que las marcas producen, comunican y respaldan sus compromisos. Ese es el nuevo estándar que las personas consumidoras están demandando.