Existen muchos conceptos como veganismo, vegetarianismo, basado en plantas, libre de crueldad, y muchas veces desconocemos la diferencia entre ellos. En este post aprovechando el día mundial de la alimentación las explicaremos, con la intención de reflexionar y contarles cómo fue mi cambio de alimentación de omnívora a eliminar a los animales de mi plato.
El pasado 16 de octubre celebramos el día mundial de la Alimentación, el cual se realiza desde hace 47 años en este día y uno de los temas de conversación sobre este día es la producción de “los alimentos” de origen animal. Lo pongo entre paréntesis porque para muchas personas como yo, los animales no son considerados alimentos y de eso se tratará el post de hoy.
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Me gustaría comenzar contándoles que hace aproximadamente 10 años comencé a cuestionarme la crueldad que podrían contener mis cosméticos y haciendo búsquedas en internet llegué a la ORG Te Protejo, a partir de toda la información que encontré en su página, su blog y sus listados, pude cambiar de manera informada el 100% mis hábitos de compra hacia marcas cruelty free certificadas. Cabe aclarar que Te Protejo es una organización interseccional y una de las temáticas que también ha abordado en sus publicaciones es el veganismo, y por ello mismo vi uno que otro artículo que realizaron sobre este movimiento y eso llamó mi atención para cuestionar la crueldad de la forma en la que vestimos y alimentamos, por ejemplo, y adoptar el veganismo como estilo de vida.
Aquí me gustaría hacer una anotación importante, ya que el veganismo es normalmente percibido como una forma de alimentación, cuando en realidad es todo un movimiento social y ético que busca evitar el uso y consumo de productos de origen animal en todas sus formas ya sea alimentación, cosmética, calzado, vestido, entretenimiento, etc. A diferencia del vegetarianismo por ejemplo que sí es una manera de alimentarse que evita el consumo de carne animal pero se permiten derivados como miel, huevos o leche.
Para lo que comúnmente se conoce como “alimentación vegana”, los términos más adecuados podrían ser “vegetariano estricto” o “basado en plantas”. Y aunque la manera de nombrarlo es importante, soy fiel creyente que no hay esfuerzo pequeño y que se puede ir un día a la vez, probando recetas nuevas sin necesidad de ponerte una etiqueta.
Aclaro que tuve el privilegio de ir al nutriólogo al cambiar mi manera de alimentarme, por que no quería caer en el cliché de la persona que se “volvió vegana y se desnutrió” y eventualmente terminar abandonando mi ideología. Y aunque este post para nada sustituye una visita médica, si les puedo pasar los dos consejos primordiales: tomar la vitamina b12 es clave y no solo eliminar la proteína del plato, sino que sustituirla.
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Pero bueno, ya hablamos de muchos temas conceptuales y no les he platicado todos los beneficios que he encontrado al eliminar los animales de mi plato. En cuestiones de salud, corregí muchos malestares que me causaba el consumir lácteos, bajé mis niveles de colesterol y prácticamente eliminé unas molestias que tenía en la vesícula. En cuestión de economía, vi un ahorro enorme al sustituir la “carne” por soya texturizada, la cual puede andar en $40 pesos mexicanos promedio el kilo en seco, pero al hidratarla abunda muchísimo y rinde lo suficiente para durar varias semanas; otras fuentes de proteína a buen precio puede ser el gluten de trigo en polvo, para preparar varios tipos de “carnes” como “lomos”, “salchichas” o “milanesas”. Otra forma de ahorro la encontré al hacer los vegetales y legumbres el centro de mi alimentación, al comprar local, de temporada, en tiendas a granel, ví reflejado un gasto menor semana con semana. En la actualidad, claro que existen sustitutos de embutidos, quesos, lácteos, etc, muy costosos, pero para nada son necesarios, es perfectamente posible llevar una alimentación adecuada y equilibrada sin ellos.
Después de tantos años, en este Día Mundial de la Alimentación, mis reflexiones fueron las siguientes: para mi, el cambiar mi alimentación eliminando a los animales de la misma, se ha vuelto una rutina muy bonita, me permite mantenerme creativa en la manera de alimentarme, ahorrar y mejorar mi salud a la vez que sé que pongo mi granito de arena en el mundo. Claro que en cuestiones sociales puede ser retador, pero es parte del sacrificio que hacemos por los animalitos, nosotros siempre podremos comer un poco después, pero ellos no tienen otra oportunidad.
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Finalmente, les invito a investigar más sobre veganismo, a cuestionarse sobre la sintiencia de los animalitos más allá de nuestros cosméticos y a incorporar uno o más días a la semana comida basada en plantas y si no les es posible por la condición que sea, pueden continuar con la consciencia de eliminar la crueldad en los cosméticos que consumen, apoyándose en las listas de marcas que Te Protejo actualiza constantemente.
Espero que el post les haya sido de utilidad y nos leemos en la próxima, y si quieres saber más sobre cómo realizar cambios de hábitos que impactan nuestro entorno, infórmate sobre Tu Compromiso Cruelty Free.
Wendy.

