Mujeres en la ciencia: seis científicas que marcaron la historia

El acceso histórico de las mujeres al ámbito científico ha estado marcado por innumerables obstáculos y, en muchos casos, por la invisibilización de sus logros. A pesar de que sus aportes fueron sistemáticamente relegados o atribuidos a sus colegas masculinos, el trabajo de estas investigadoras sentó las bases del conocimiento humano moderno. A continuación, se detalla el legado de seis pioneras que desafiaron las normas de su época y transformaron para siempre el rumbo de la ciencia.

Caroline Herschel: La pionera de la astronomía

Caroline Herschel (1750-1848) es ampliamente considerada como la primera astrónoma profesional y la primera mujer en descubrir un cometa. Trabajando incansablemente en la observación del cielo nocturno junto a su hermano, logró documentar un total de ocho cometas. El rigor y la trascendencia de sus investigaciones astronómicas rompieron barreras institucionales sin precedentes, llevándola a ser aceptada como la primera mujer miembro honoraria de la prestigiosa Royal Astronomical Society británica. Falleció en 1848, a la edad de 97 años, dejando un legado invaluable para la cosmología.

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Rosalind Franklin: El secreto de la doble hélice

Rosalind Franklin (1920-1958) fue una química y cristalógrafa cuyos estudios en difracción de rayos X resultaron fundamentales para comprender la estructura del ADN. Junto a su estudiante de doctorado, logró capturar la histórica "Fotografía 51". Cuando esta imagen llegó (sin su autorización explícita) a manos de los científicos James Watson y Francis Crick, les proporcionó la pieza clave que les faltaba para proponer el modelo actual de la doble hélice. En 1962, Watson y Crick recibieron el Premio Nobel de Medicina por este hallazgo. Franklin, quien había fallecido trágicamente cuatro años antes, no fue reconocida en el galardón, evidenciando uno de los casos de omisión más debatidos en la historia de la ciencia.

Lynn Margulis: La evolución a nivel celular

La bióloga estadounidense Lynn Margulis (1938-2011) reescribió los paradigmas de la biología evolutiva. En 1967, postuló la teoría endosimbiótica, la cual explica el origen de las complejas células eucariotas (aquellas que poseen un núcleo definido) a partir de la incorporación simbiótica de bacterias primitivas. Aunque en su momento la teoría enfrentó un fuerte escepticismo y fue duramente criticada por la comunidad científica ortodoxa, la evidencia acumulada terminó dándole la razón. Hoy en día, su postulado es uno de los pilares indiscutibles de la biología celular moderna.

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Marie Curie: El hito de la radiactividad

Marie Skłodowska-Curie (1867-1934) es, posiblemente, la figura científica femenina más reconocida a nivel mundial. Junto a su esposo, Pierre Curie, descubrió dos nuevos elementos químicos: el polonio y el radio, siendo pioneros absolutos en el estudio de la radiactividad y sus posteriores aplicaciones médicas.

Curie derribó los techos de cristal de la academia, en 1903 se convirtió en la primera mujer en ganar un Premio Nobel (Física) y, en 1911, obtuvo un segundo galardón (Química), consolidándose como la primera persona en la historia en recibir dos premios Nobel en distintas disciplinas. Su preeminencia fue tal que es la única mujer presente en la histórica fotografía de la Conferencia Solvay de 1927, rodeada de figuras como Albert Einstein y Erwin Schrödinger. Falleció a causa de la alta exposición a la radiación y, hasta el día de hoy, sus restos descansan en París protegidos por un féretro revestido en plomo.

Jane Goodall: Redefiniendo la etología

La primatóloga británica Jane Goodall (1934- 2025) revolucionó el estudio del comportamiento animal. Su caso es excepcional en la academia: impulsada por su innegable vocación, fue admitida en un programa de Doctorado en Etología en la Universidad de Cambridge sin poseer un título de grado previo. Goodall ha dedicado su vida a la observación en terreno de la sociedad de los chimpancés en Tanzania. Aunque sus metodologías fueron inicialmente criticadas por el rigor científico tradicional, al otorgar nombres en lugar de números a los sujetos de estudio para enfatizar sus personalidades, sus descubrimientos sobre la capacidad de los primates para fabricar y utilizar herramientas transformaron para siempre la comprensión de la frontera entre los seres humanos y el resto de las especies.

Maria Sibylla Merian 

Maria Sibylla Merian (1647-1717) nació en el siglo XVII, una época marcada por limitaciones educativas para las mujeres. Su familia, vinculada al grabado y la edición, la ayudó a formarse de manera autodidacta en botánica, entomología e ilustración científica. Su gran pasión era la observación de insectos y plantas. Su contribución más relevante radica en sus estudios sobre la metamorfosis de los insectos y su representación integrada con las plantas que constituían su hábitat. Frente a la visión dominante que consideraba a los insectos como “seres inferiores” generados espontáneamente a partir de materia en descomposición, Merian demostró empíricamente que atraviesan ciclos de vida complejos y sistemáticos.

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El futuro de las mujeres en STEM

Históricamente, el reconocimiento femenino en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) ha sido una batalla constante. Sin embargo, el camino trazado por estas investigadoras continúa abriendo paso a las nuevas generaciones de científicas que, día a día, lideran proyectos de alto impacto ecológico, médico y tecnológico alrededor del mundo. Conocer, documentar y visibilizar sus historias es el primer paso para inspirar una ciencia equitativa y libre de sesgos de género.

Referencias bibliográficas:

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