Historia general del testeo en animales
Para entender lo que viene en el futuro, es necesario saber qué pasó en el pasado. Esto nos lleva a preguntas como: ¿cómo surge el testeo en animales?, ¿qué pasa en la ciencia actualmente?, ¿qué son las Tres R? y también a entender cuáles son los derechos de los animales.
En este post encontrarás información sobre la historia del testeo en animales para conocer datos históricos, entender qué ha cambiado y poder tomar decisiones más conscientes en el futuro.
A diferencia de la problemática de la industria ganadera u otras industrias que usan animales, las pruebas con animales en cosméticos son una cuestión “menos visible”, pues lo que ocurre en los laboratorios no lo ven directamente los consumidores, como podría ser un pedazo de carne o el maltrato animal evidente. Sin embargo, eso no quita que, estadísticamente, más de 100 millones de animales mueran por su uso en laboratorios en todo el mundo y que 500 mil animales sufran y mueran al año en pruebas para la industria cosmética.
La investigación sobre animales vivos se ha practicado desde al menos el 500 a. C. (Procon, 2016). Históricamente, conejos, cuyes, ratones, gatos, perros y otros animales han sido utilizados para desarrollar tratamientos médicos, evaluar el nivel de toxicidad de los medicamentos, determinar la seguridad de los productos y para otros fines biomédicos, comerciales y médicos.
Sin embargo, la historia de la experimentación con animales se remonta a los escritos de los griegos en los siglos IV y III a. C. El médico romano del siglo II, Galeno, diseccionaba cerdos y cabras vivos, por lo que es conocido como el "padre de la vivisección".
Dentro de la industria cosmética, estas prácticas se realizan desde el primer cuarto del siglo XX, luego de que una mujer quedara ciega por utilizar una máscara de pestañas. A partir de este suceso, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos en 1938 (HSI, 2017). La aprobación de esta ley significó que se necesitara la verificación de la seguridad de los productos cosméticos, lo que obligó a las compañías a comenzar a probar sus fórmulas en animales. Para que un producto estuviera disponible en el mercado y pudiera usarse con seguridad sin ningún riesgo para la salud humana, debía pasar por diversos procesos que involucraban el análisis de toxicidad de los componentes y del producto final. No obstante, hoy en día existen métodos alternativos más éticos y seguros, que puedes leer aquí.
Asimismo, en el mundo se han originado varios movimientos contra la vivisección; principalmente en Inglaterra, donde se formó la Sociedad para la Protección de Animales sujetos a Vivisección en 1875; también en EE. UU., donde nació la organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), que impulsó el movimiento antitesteo animal, así como el filósofo australiano Peter Singer, quien empoderó a los movimientos por los derechos de los animales y la lucha contra la experimentación en ellos.
Muchas veces, al dialogar sobre la historia del testeo en animales y los métodos alternativos, surge en la conversación el principio de las Tres R, que significa: Reducción, Refinamiento y Reemplazo; una propuesta para minimizar el uso de animales y tratarlos en los experimentos de manera más “humana”.
La reducción: Se refiere a usar el número de animales al mínimo, pero permitiendo obtener resultados representativos basados en criterios estadísticos. Enfatiza el uso de antecedentes (como la variabilidad de un determinado parámetro) que permitan fijar o estimar criterios estadísticos. La ausencia de este análisis terminaría desperdiciando animales y recursos, por no contar con el número mínimo necesario o por sobrepasarse de la cifra adecuada, utilizando innecesariamente una mayor cantidad de vidas.
El refinamiento: Se considera cuando se justifica el uso del modelo animal, sin existir la posibilidad de reemplazo, y se ha logrado la reducción al máximo. El refinamiento demanda adecuar el protocolo de trabajo para minimizar cualquier potencial estrés, dolor, sufrimiento o daño permanente que los animales puedan llegar a experimentar. Abarca no solo los daños directos asociados con los procedimientos experimentales, sino también alteraciones asociadas a la reproducción, mantención, transporte y vivienda. Por lo tanto, destaca la necesidad de mejorar siempre el bienestar animal en el manejo diario y durante los procedimientos.
El reemplazo: Propone, siempre que sea posible, sustituir el uso de animales vivos en experimentación por otras alternativas viables o por animales menos "sintientes". Esto incluye el reemplazo de muchos modelos animales o etapas experimentales por pruebas in vitro, cultivos celulares y simulación por medio de modelos matemáticos (computacionales).
Lamentablemente, el testeo en animales no es exclusivo de la cosmética, ya que también se encuentra relacionado con asuntos militares, tabaco, armas y la industria química en general.
¿Pero qué pasa en la modernidad? Sabemos que la tecnología y la comunicación han llegado a niveles globales inimaginables, entonces es un hecho que las pruebas en animales son métodos del siglo pasado.
¿En verdad son necesarios los animales en los laboratorios? Hoy en día existen diferentes métodos alternativos para obtener datos más eficaces y éticos. Han crecido diferentes movimientos entre los expertos en salud, incluyendo médicos, científicos e investigadores que se oponen a usar animales por razones médicas, científicas y éticas. Estos afirman que las pruebas en animales están construidas sobre una idea falsa, dado que los resultados de un animal no se pueden aplicar directamente a un cuerpo humano. Esto ha llevado a la discusión de que los fármacos, vacunas y experimentos actúan de manera diferente de especie a especie; no entender esta diferencia ha provocado muertes y altos costos para la salud humana.
“Cuando la investigación animal sea abolida, la enorme cantidad del presupuesto federal que se gasta en ella (mucho más de cinco mil millones de dólares por año solo para el Instituto Nacional de la Salud) podría invertirse en la prevención y la investigación clínica que realmente tienen posibilidades de mejorar la salud humana.” (AnimaNaturalis, 2020)
Por otro lado, toda esta información nos lleva a preguntarnos: ¿qué pasa con los derechos de los animales? En una mirada universal existe la bioética, que es el estudio de los problemas éticos originados por la investigación biológica y sus aplicaciones.
Como consumidores nos queda elegir productos libres de crueldad, preferir marcas o empresas que día a día buscan un cambio y que apoyan la investigación y la ciencia alternativa, para que se generen mejoras y resultados efectivos sin la necesidad de aplicar crueldad en el proceso. Vivamos cruelty free.

